Extirpación de quistes

Las lesiones subcutáneas más comunes son los mal llamados quistes sebáceos (quistes epidérmicos o quistes triquilemales en el cuero cabelludo). Su técnica clásica de escisión consiste en la disección completa del quiste manteniendo su cápsula íntegra. Para ello, a través de una incisión cutánea lineal o fusiforme, se separa la pared del quiste de los tejidos adyacentes de forma roma con una tijera o mosquito curvo, con la ayuda de unos separadores que amplíen el campo quirúrgico. Se finaliza cerrando por planos la herida y colocando un apósito compresivo que evite la acumulación de sangre en la zona.
Una alternativa de excelente resultado estético es la extirpación por mínima cirugía, siempre que el quiste no esté muy adherido al tejido que lo circunda (quistes de aparición reciente y que no hayan sufrido inflamación traumática o infecciosa previa). En este caso se exprime el contenido del quiste a través de una pequeña incisión lineal o de un ojal de punch de 3-4 mm que perfore la piel y la propia cápsula quística. La cápsula se extrae por tracción con un mosquito tras vaciar completamente el quiste y se repara la herida cutánea con 1-2 puntos de sutura, con mínimas marcas cutáneas.

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