Los pacientes con lesiones cutáneas severas (sobre todo faciales) presentan a menudo otras lesiones que amenazan sus vidas y que deben ser tratadas en primer lugar; algunas de tales lesiones son las que producen obstrucción respiratoria, shock, hemorragias y lesiones neurológicas. Se deben evaluar lesiones asociadas (fracturas, secciones nerviosas, pérdidas funcionales, etc.) y patologías previas al traumatismo. A continuación se procede a la curación de las heridas. Según el caso se optará por la aplicación de anestesia local o general. Se debe efectuar un lavado exhaustivo de la herida y de los tejidos circundantes con agua y jabón o con sustancias antisépticas para la eliminación mecánica de materiales extraños.
La cirugía propiamente dicho consistirá en el debridamiento y escisión. Luego se podrá realizar la sutura primaria hasta 24 horas después de ocurrida la lesión, si se administra antibiótico sistemico. Entre 24 y 36 horas después de la injuria se podrá intentar la sutura previo reavivamiento de los bordes, con la administración de un antibiótico pero advirtiendo sobre la posibilidad de una dehiscencia por infección. Después de las 36 horas de ocurrida la herida, no se suturará; se harán curaciones frecuentes esperando un cierre por segunda o la oportunidad de una reparación.








