Reconstrucciòn inmediata

De acuerdo con la magnitud y el tipo de intervención efectuada, son múltiples los recursos técnicos de que disponen el cirujano oncológico. Desde el punto de vista general puede recurrirse a prótesis de distintos tipos de materiales o al uso de tejidos propios. Las primeras se usan generalmente para reconstruir defectos óseos (mandíbula, pared torácica, rodilla, caderas, huesos craneales, etc) y son habitualmente metálicas (acero, titanio, aluminio o combinadas). Ultimamente existen materiales biológicos, como los bancos de huesos o de piel, que permiten solucionar situaciones complejas, por ejemplo, defectos parciales en la columna o extremidades, o en grandes resecciones cutáneas.
Generalmente los defectos de partes blandas y de cobertura mucosa se reparan con tejidos locales (colgajos) o a distancia (injertos). El mayor y más apasionante impacto se produjo en la última década con el advenimiento de los colgajos libres, también llamados microquirúrgicos. El concepto fue usar cualquier sector de piel y fascia con o sin músculos o vísceras que, teniendo un pedículo vascular bien definido y con un calibre adecuado, permita seccionarlo y trasladar el colgajo uniendo la vena y la arteria de su pedículo (dador) a los vasos viables en el defecto (receptores) mediante una anastomosis microquirúrgica, cuyo calibre oscila entre 1 y 3 mm.

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