La separación de la uña de su lecho y su extirpación completa es un procedimiento de dominio imprescindible para el médico de Atención Primaria. Sus indicaciones más comunes son las onicomicosis extensas sin respuesta a la terapia antifúngica, la onicocriptosis (uña encarnada) bilateral resistente al tratamiento conservador, las deformidades ungueales excesivas (onicogrifosis u otras distrofias) y los arrancamientos traumáticos incompletos.
El procedimiento se realiza tras una preparación previa que incluye la limpieza y pincelación antiséptica amplia, la anestesia digital y la aplicación de un torniquete (con gasa o banda elástica) en la primera falange del dedo. Durante 15 minutos esta isquemia digital es segura y permite un procedimiento exangüe. La uña se despega de su lecho introduciendo un mosquito cerrado entre ambos y abriendo sus ramas en el interior (o introduciendo una pinza recta o un despegador ungueal en ese espacio). Después se sujeta con una pinza gruesa (Kocher) por uno de sus márgenes laterales y se elimina por tracción hacia el lado contralateral. El lecho ungueal sangrante se tapona con un apósito vaselinado y se cierra con un vendaje compresivo. Es aconsejable reposar el miembro elevado durante las primeras horas del postoperatorio y disponer de una pauta de analgésicos según necesidades. Si no se aprecia complicación en una primera cura a las 48 horas, el paciente puede asumir los cuidados posteriores lavando diariamente la zona con una dilución antiséptica en agua caliente y realizando curas húmedas de la zona (aplicación de una crema antiséptica y reposición de un apósito de gasa). Durante la primera semana se evitará el calzado cerrado. La curación definitiva se logra en 4-6 semanas.



