Existen tres tipos de colesteatoma que afectan al hueso temporal, dos de ellos son de presentación más infrecuente en la clínica: el colesteatoma de la punta de peñasco y el colesteatoma de oído medio a tímpano cerrado.
El colesteatoma que aquí nos interesa es el que se presenta acompañando a una perforación timpánica marginal. La presencia del colesteatoma suele ser el estadio final de una serie de sucesos que se inician durante la infancia y que favorecen la presencia de retracciones de la membrana timpánica como paso previo a la aparición del colesteatoma.
Su presentación clínica es en forma de otorrea intermitente y fétida, que se acentúa con los procesos catarrales de las vías aéreas superiores y/o con la entrada de agua en el conducto auditivo externo (CAE).
No se acompaña de otalgia, excepto en dos situaciones: cuando se produce una otitis externa por sobreinfección de la piel del conducto o cuando aparece una de las posibles complicaciones de la otitis media colesteatomatosa. Otro signo de alarma es la fiebre, habitualmente ausente en el colesteatoma. Por otra parte, hay que tener también presente que la asociación de síndrome vertiginoso y colesteatoma debe hacer pensar en una fistulización del conducto semicircular horizontal.
Dado que el cuadro cursa por lo común sin dolor e inicialmente el propio colesteatoma actúa como transmisor del sonido, el paciente suele acudir al médico cuando la enfermedad está muy evolucionada.
Ante la sospecha de un colesteatoma el paciente debe ser remitido siempre al otorrinolaringólogo ya que el tratamiento es inevitablemente quirúrgico.



