El dolor y la cirugía siempre aparecieron como un hecho indisoluble. Este concepto erróneo conspiró para que el dolor relacionado con lo quirúrgico aún hoy no tuviese una solución adecuada. Mientras el dolor intraoperatorio es de competencia de la anestesiología, el dolor preoperatorio y posoperatorio (dolor perioperatorio) incumben más a la analgesiología.
El dolor es una de las afecciones más complejas, por otro lado, más invalidante, que aqueja al ser humano. Es un problema multidimensional, psicofísico-socio-cultural, con implicancias socioeconómicas, que trasciende al paciente y se proyecta a la familia y al resto de la sociedad. Sobre la base de los conocimientos disponibles hoy es posible iniciar el camino de la prevención o profilaxis del dolor.
Tratar el dolor cuando está instaurado, ya no es suficiente. Es un desafío que nos permitirá prevenir la más invalidante de las afecciones, puesto que el dolor es la causa más común que vulnera un derecho humano primario, el de vivir en armonía psicofísica.
Se definió al dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada o no, con daño real o potencial de los tejidos, o descritos en términos de ese daño. Cada ser aprende qué es el dolor a través de la experiencia.



