La observación del cuello uterino mediante un microscopio con aumento (de 10 a 40 diámetros), también dispone de luz ultravioleta y distintos filtros y adaptadores para fotografiar y video grabación.
Se expone el cuello mediante un espéculo bivalvo corriente y se procede a limpiar las secreciones del epitelio cervical con solución de ácido acético al 3%. Éste último elimina el moco y también deshidrata las células superficiales, lo cual aumenta la relación núcleo/citoplasma de células displásicas y crea el epitelio blanco que se ve a través del colposcopio cuando la luz se refleja en él.
El colposcopista observa el epitelio de la vagina y el cuello uterino (la zona de transformación escamocolumnar por fuera del orificio externo del conducto cervical y el exocervix).
Se pueden ver cambios de color en la mucosa, formaciones sobreelevadas o ulceraciones, superficies rugosas, vasos anómalos, etc.
Dentro de las imágenes colposcópicas anormales se destacan las manchas blancas o leucoplasias (se presentan como placas de diversa extensión, de color blanquecino, más elevadas con respecto a la mucosa que rodea y carente de vasos). También se pueden visualizar imágenes en mosaico (se observan en la periferia de la zona de transformación, tienen un aspecto similar a un tablero de ajedrez) o la presencia de vasos anómalos.



