El tratamiento de un neumotòrax, se indica reposo en aquellos pacientes sin disnea, con neumotórax mínimos, es decir, menores de 10%. El aire se reabsorbe paulatinamente y cabe esperar una reexpansión completa en menos de una semana. El paciente debe tener una comunicación fluida con el médico o con el centro asistencial, para poder asistirlo rápidamente en caso de que el neumotórax aumente.
Esta indicada en los neumotórax hipertensivos con riesgo de paro cardiorrepiratorio. En esos casos una simple punción con una aguja gruesa, puede salvar al paciente mientras se dispone el instrumental para colocar un avenamiento pleural. Este avenamiento pleural puede ser el tratamiento definitivo y no necesariamente los neumotórax hipertensivos deben de ser sometidos a cirugías mayores.
Para los demás pacientes con neumotórax, la punción no está indicada por su alto índice de fracasos sumado al alto porcentaje de recidivas. Por otro lado el avenamiento pleural con tubo bajo aguja, es el método de elección para la mayoría de los casos. Se realiza mediante una toracotómia mínima a nivel del tercer o cuarto espacio intercostal, en la línea media axilar.



